Al sur de la Comarca zamorana de Sayago, y atravesada por la rivera de Belén, descansa la localidad de Almeida, en medio de una naturaleza prácticamente intacta. Un beneficio obtenido por haber sido una tierra bastante olvidada y a desmano de vías de comunicación importantes. Su suelo granítico, ha marcado su paisaje, singular y relajado en unos casos y agreste y misterioso en otros. Desde el punto de vista topográfico, la zona es una penillanura suavemente ondulada, cubierta en su mayor parte de grandes dehesas de encinas y pequeñas parcelas cerradas por piedras de granito denominadas "cortinos", que están dedicadas por lo general a pastizales. Esa abundancia de granito, por otra parte, impermeabiliza el suelo de tal forma que cuando llueve el agua se almacena en cualquier hondonada del terreno moteándolo de pequeñas y grandes charcas, que se conocen popularmente como "cadozos", y que confieren al paisaje sayagués su principal seña de identidad.
La localidad de Almeida es una de las más importantes de la Comarca y como la mayoría de la España rural, conoció tiempos mejores. Hasta no hace mucho había en Almeida una interesante industria textil artesanal, heredada del siglo XVIII, en que llegó a contar hasta con 17 telares. Existió también una pequeña industria corchera y más recientemente se incorporó una moderna fábrica de harina, todavía a pleno rendimiento.
A escasos cinco kilómetros de la Villa, se encuentra Escuadro, un minúsculo enclave, que en la actualidad es pedanía de Almeida y que se encuentra sumergido en un hermoso y solitario paisaje.
En la actualidad el Ayuntamiento tiene previsto la habilitación de un museo etnográfico que documente el brillante pasado almediense, sus costumbres, tradiciones y modos de vida, así como un plan de confección y desarrollo de rutas turísticas, que informen sobre los distintos enclaves arqueológicos de la zona y den a conocer el enorme potencial que rodea la Villa, con lugares tan interesante como los Arribes del Duero, el Embalse de Almendra y las ciudades de Zamora, Salamanca, Ledesma, Fermoselle o Miranda do Douro, en la cercana Portugal.
Por otra parte, con la reciente reapertura del balneario se ha puesto de nuevo en valor el termalismo en Almeida, una actividad que casi había sido olvidada por sus vecinos y que ahora les abre nuevas posibilidades de turismo y promoción tan necesarias en esta hermosa y desconocida comarca.