La dominación árabe deja clara huella en el nombre del pueblo: Alhama deriva de Al-Hammam, que significa "los baños". De aquella época aún quedan en servicio el Baño del Moro y el Baño de la Mora, dos pilas construidas en la roca de la que mana directamente abundante agua termal. La primitiva fortaleza árabe fue conquistada por El Cid en su destierro hacia Valencia hacia 1070: "Otro día mouios Myo Çid el de Biuar, e passo a Alfama, la Foz ayuso ua...".Otro día se puso en marcha mío Cid el de Vivar y pasó frente Alhama, por la hoz abajo va... (Cantar del Mío Cid) y luego volvió a manos musulmanas hasta que Alfonso I de Aragón la ganó para los cristianos definitivamente en 1122.
Las propiedades salutíferas de los manantiales que brotan a orillas del río Jalón, se conocen desde tiempos muy remotos y parece ser que tanto los celtiberos como más tarde los romanos hicieron uso de sus aguas. De lo que no cabe ninguna duda es del aprecio que llegaron a alcanzar con los árabes, a los cuales debe su nombre el municipio de Alhama (Al-hama manantial de aguas calientes).
Los establecimientos balnearios, el castillo, el desfiladero, las casas apiñadas al pie de las rocas, la carretera y el río: conforman un paisaje urbano inolvidable para los muchos viajeros que antes circulaban por este paso obligado entre Madrid y Barcelona. Quizá otros pueblos se desdibujen más en la memoria de quienes los recorren: Alhama no, porque tiene un carácter peculiar, tanto que junto a la belleza de sus paisajes y arquitectura, sirvió como escenario para le película que rodara Luís García Berlanga, "Los Jueves, Milagro", en la que las fuerzas vivas de un pueblo llamado Fuentecilla se inventaban un milagro para reactivar las visitas a su balneario.
La oferta termal de la Villa se va a ver ampliada con la reapertura del antiguo balneario Termas de San Roque, actualmente en obras y de un nuevo complejo.
El balneario Termas Pallarés, por su parte, está enclavado junto al impresionante lago termal de Alhama, único en España, con 17.000 m2 de superficie rodeada de extensos parques, con dos islas y un caudaloso manantial de aguas cristalinas que brotan a 32º C de temperatura constante. La fama del balneario se remonta casi a la fecha de apertura en 1867. Llegados los años veinte se convirtió en el destino termal más importante de España, por el que pasaron importantes personajes de la política y la cultura. Actualmente se conserva ese glamur de antaño, que convenientemente puesto al día permite una evocación perfecta del pasado.