Es una construcción característica del último tercio del siglo XIX, con aspecto de fortaleza y claras referencias históricas.
Su ubicación en un altozano y la sencillez de su estructura, un prisma con cilindros en las esquinas, facilitan la retención del edificio.
Será por esas características y por el cariño que han sentido los archeneros por la persona que lo habitó, el querido médico tan valorado por todos don Mario Spreáfico, por lo que un antiguo palomar, constituye hoy día, una de las señas de identidad más características del pueblo.
En la actualidad este castillo alberga una oficina municipal.